Hoy culminamos este viaje con el corazón rebosante de gratitud y las manos levantadas en agradecimiento. En nombre del Ministerio Caritas Alegres para Cristo, expresamos nuestro más profundo reconocimiento a cada persona que oró, sembró, apoyó, donó, acompañó y creyó en esta misión.

Cada gesto de amor que entregamos en Cuba llevó consigo parte de ustedes: cada abrazo compartido, cada alimento distribuido, cada sonrisa de un niño, cada familia fortalecida y cada vida alcanzada por el amor de Cristo. Nada de esto habría sido posible sin su respaldo.

Gracias por convertirse en canales de bendición y por unirse a este propósito que demuestra que, cuando el cuerpo de Cristo se mueve en unidad, los cielos se abren y los milagros suceden.

Esta misión no concluye aquí. Confiamos en que aquello que Dios ha comenzado, Él mismo lo perfeccionará en el tiempo oportuno.

Desde el Ministerio Caritas Alegres para Cristo, extendemos nuestro sincero agradecimiento por ser parte de “Cuba: Tierra de Propósito”.

Toda la gloria sea para Dios, y la honra para cada mano dispuesta a servir.